Esta vez he estado missing algo más de lo habitual, pero he tenido un buen motivo: un viajecito a Italia.
Mi niña, leía su proyecto de fin de carrera en Perugia, así que, como se suele decir, aprovechamos la coyuntura y nos dimos un homenaje vacacionil por la Cittá Eterna y alrededores.
¡Que bien se vive de "ferie"..! Todo el día viendo maravillas y sin dar palo al agua. Cierto es que terminas un poco hartita de hoteles y de restaurantes varios, pero yo firmaría por medio año así y el otro medio en casita, je, je. Eso si, la pizza la he llegado a aborrecer, je, je.

Roma me gustó, sin duda la parte antigua mucho más que la nueva, por supuesto. Es como visitar un museo al aire libre y palpar la historia en propia piel. No es Egipto, claro, nada lo es, pero también tiene su encanto, y no se pueden buscar comparaciones, sinó apreciar cada cosa en su sitio y en su momento.
¿Pero como no recordar Egipto a cada paso, si en Roma hay más obeliscos egipcios que en todo el País del Nilo...? En cada "piazza", frente a cada iglesia. Nos dijeron que tienen 13 cuando menos...¡¡Anda que no son nada estos romanos apropiándose de lo ajeno..!! Hasta tienen su propia Pirámide: la Pirámide Cestia; un caprichito de Caio Cestio..

El más increible de los obeliscos lo tienen en la Piazza del Pópolo; es magnífico, y exquisitamente trabajado.


El del Vaticano tampoco se queda manco, ni el de la Piazza Navona, ni el del Panteón, ni el del Palacio del Montecitorio, ni tantos otros que vimos en preciosos rincones de la ciudad. Una ciudad bastante sucia, como casi todas las que deben soportar gran número de turistas, y con un tráfico bastante caótico, pero inexplicablemente fluído.
El Coliseo me dejó alucinada; cuesta poco imaginarse al verlo, las interminables luchas de los gladiadores y los sangrientos espectáculos.

La Fontana de Trevi es espectacular, con la figura de Neptuno y sus caballos representando la calma y la tempestad..

Del Vaticano me esperaba más; no más lujo y ostentación, que de eso le sobra; imaginaba la Piazza de San Pietro más grande.

La Basílica es arte en su máxima expresión, pero para mi, le sobran unos kilos de pátina de oro.
Aún siendo atea, lloré ante La Pietá de Miguel Angel y ante El Juicio Final....

Me encantaron los jardines de la Villa Borghese, el Circo Mássimo, La Piazza de la República, el Foro Romano....todo en general mereció la pena ser visto y sentido. Espero repetir la visita; no me urge como me sucede con otro lugar que todos sabeis, je, je, pero no me importaría darme otra vueltecita dentro de un tiempo.
Lo mejor de estas mini vacaciones, fue en realidad, el motivo del viaje: asistir a la lectura del Proyecto de Fin de Carrera de mi hija. ¡¡Ya soy la madre de la Dottoresa !!.
Para ello nos trasladamos a Perugia, una preciosa ciudad universitaria, capital de la región de Umbria, con unas encantadoras callejuelas medievales. Una ciudad muy vital, con mucha marcha nocturna, y exquisitos chocolates y helados.
La exposición del Proyecto no pudo salir mejor. ¡¡ 30 de 30, nota máxima !! Fue muy emocionante.


Leyeron dos compañera y ella, y no creo que las olviden en la "Facoltá" durante bastante tiempo. Más que nada por la actuación folk que se marcaron en el patio cuando supieron la nota, je, je. Las clases se interrumpieron y muchos alumnos italianos salieron a desearles "auguris" (felicidades) por ser ya "dottoressas" (licenciadas). Es que los gallegos montamos una fiesta a la mínima que se presente, y esta vez, la ocasión lo merecía.






Fue uno de los mejores días de mi vida, a pesar de los nervios y la tensión. Fueron cinco años durillos, más que nada para ella, pero por fin ha tenido su recompensa más que merecida.
Ahora comienza una nueva etapa: la de buscarse los garbanzos. Espero que tenga mucha suerte, porque se lo ha currado, y porque es mi niña, lo más bonito y perfecto que he hecho.. ¡¡que carallo!!