La primera noche en Egipto intentamos dormir, pero fue dificil con el Nilo a nuestros pies y todas las emociones a flor de piel. A las 6 en punto una llamada telefónica nos dio los buenos días. Ducha rápida y desayuno tipo buffete impresionante.
A las 7 salimos hacia la Gran Presa de Aswan. Que conste que me gustó mucho más la vieja que vimos desde el autobús..

En la Nueva Presa no te dejan gravar video, solo fotos, pero las prohibiciones en Egipto significan "puedes hacerlo casi todo con una buena propina".

Durante la visita a la Presa de Aswan todo fue bien, nuestro guía aún no había desvelado su personalidad real, así que aún nos tenía bastante engañados.
A la vuelta a la motonave para tomar una motora que nos llevara hacia el Templo de Philae, fue cuando empezó con su venta agresiva de excursiones no facultativas. Para explicarnos las que entraban en el programa no se tomaba apenas tiempo, pero para describirnos las de su catálogo particular, se explayaba a gusto. Al hacerle notar este detalle su actitud se volvió distante y prepotente, y la realación con él se iría haciendo más dificil según pasaban los días.
El Templo de Philae es fascinante. Aquí pasamos nuestro primer control policial serio, de los muchos que seguirían.

También hicimos nuestro primer intento de compra, fracasado porque aún no dominábamos el arte del regateo y no llegamos a un acuerdo.

Terminada la visita a Philae, dimos un agradable paseo en motora pasando por La Isla Elefantina y El Jardín Botánico, pero de pasada, claro, había prisa porque el plan del guía era hacer también el Poblado Nubio en la misma mañana. Así que hacia allí nos dirigimos entre cantos y bailes de tres nubios guapísimos que venían en la motora. Uno de ellos hablaba perfecto inglés y tuvo una animada charla con mi marido. Yo ni papa de ingles aparte de "yes" y "sorry", je, je. Al final el guapo nubio me regaló unos collares que apestaban maravillosamente a sándalo.
Un pequeño en una cáscara de nuez, que no entiendo como flotaba, se agarró a nuestra motora en marcha y comenzó a cantar los 40 principales de los últimos 20 años. El guía nos dijo que se sacaba 60 € diarios con este trabajo. Lo dudo bastante, pero poco me parece para un trabajo tan arriesgado.

Luego de un maravilloso paseo en la motora, atracamos en la orilla donde nos esperaban los Nubios con los camellos y toda suerte de figurillas para vender.

Los camellos eran un encanto, su perfume nos dejó a todos flipados en un principio, je, je, pero eran unos buenazos y aguantaron estóicamente el paseo con los pelmazos de los guiris encima. Nosotros tensos y agarrados cual garrapatas, intentando mantener el equilibrio y los Nubios que nos pasaban al lado cabalgando recostados como si se estubieran hechando la siesta. Que dominio tienen, deben nacer con el camello incorporado.
En el Poblado Nubio nos recibieron un montón de niños a los que les dimos material escolar. No sé si lo necesitaban pero lo cogieron encantados y sus sonrisas eran lo más bonito que he visto en mi vida. Visitamos una casa donde nos ofrecieron karkadé, fumamos en shisha por primera vez e intimamos con unos simpáticos cocodrilos.


Las mujeres eran muy bellas y tímidas y se cubrían la cara cuando veían que algunos les sacaban fotos..Me robó el corazón una pequeña nubia que se quedó con mis pendiente, je, je..

Volvimos a la motonave porque a la hora de la comida ya salíamos hacia Komb-Ombo, así que ya veis que mañanita: Presa, Templo de Philae y Poblado Nubio todo de una atacada. A las 5,30 de la tarde ya estábamos en Kom-Ombo y corrimos a visitar el Templo, que a aquellas horas ya estaba maravillosamente iluminado.


Luego de admirar el Templo se nos ocurrió pasarnos por el mercadillo. ¡Horror, nunca debimos hacerlo! No he visto en todo Egipto vendedores tan insistentes como aquí, se llevan la palma entre los acosadores. Aquí si que aprendí a regatear y me divertí de lo lindo, para que lo vamos a negar, aunque gente de mi barco salió con un trauma luego de la experiencia. El regateo es un juego, así hay que tomarlo porque así es como ellos lo ven. No puedes tomártelo en serio ni pretender comprar nada a la primera, porque entonces estás jod*do, je,je Solo hay que dejarse llevar y adquir lo que vaya saliendo a buen precio, pero siempre con buen humor y jugueteando igual que hacen ellos. Te van a engañar siempre, eso es seguro, pero la lucha por conseguir que bajen el precio es muy estimulante y al final acabarás estafado y agotado pero encantado con la experiencia.
Cuando ya no podíamos más con el regateo volvimos a la motonave, donde aún nos "atacaron" un grupo de niños vendiendo pulseras de escarabajos y papiritos separadores de hojas. ¡¡Como resistirse a su encanto..!!
En la motonave nos sorpendieron antes de cenar, con un cocktel con alcohol, ¡por fin hechamos un traguito de algo fuerte luego de tanto té y karkadé!

Y la cena fue una gozada, con velitas y música de un grupo de Nubios, repito que guapísimos..unas bellezas de ébano..


Y así transcurrió nuestro intenso segundo día..Yo ya estaba totalmente atrapada por el País del Nilo.